Honorable Casa Nacional del
Estudiante (HCNE)
La Honorable Casa
Nacional del Estudiante, conserva en sus muros una parcela del siglo XX
mexicano, no sólo por el carácter de Monumento Histórico que le fue concedido
por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, sino también por la
trascendencia nacional e internacional de personajes que ocuparon sus
instalaciones como Fidel Castro, Ernesto el Che Guevara, Julio Antonio Mella, Tina
Modotti, etc.
El proyecto de
construcción de una casa acondicionada como hospedaje para los estudiantes
provenientes del interior de la República surge a solicitud de la Escuela
Nacional de Ingenieros, la cual se percata de la necesidad de implementar en la
capital del país un albergue estudiantil que, además, proporcionara condiciones
de intercambio académico con instituciones similares.
El gobierno de
Porfirio Díaz, a través de su secretario de hacienda José Yves Limantour,
retoma el proyecto e inicia la gestión de su construcción elaborando el diseño
arquitectónico, cediendo el terreno ubicado entre las plazuelas de San
Sebastián y el Carmen y sometiéndolo a consideración de la Junta Especial de
Beneficencia Privada de la administración porfirista.
El 23 de agosto de
1904, el proyecto es remitido a la Secretaría de Gobernación para que sea incluido
en la Ley de Beneficencia Privada. Su propósito es la edificación de un
"edificio amplio, higiénico y bien acondicionado con sala, biblioteca,
patio para realizar ejercicios físicos y numerosos departamentos para el
alojamiento de los estudiantes", según consta en el periódico El Imparcial
de ese año.
Considerado como uno
de los más destacados integrantes del grupo de los científicos, y quien fuera
secretario de hacienda del Porfiriato durante 18 años, Limantour hace suyo el
proyecto de la Casa del Estudiante con la convicción de que "se
modificarían muy favorablemente ciertas peculiaridades del carácter de nuestros
estudiantes pobres, así como sus costumbres sociales y hasta su vida física,
proporcionándoles, a bajos precios, habitación sana, cómoda y agradable donde
viviendo en común, pero con bastante independencia, se estimulen unos a otros
en sus estudios, adquieran hábitos de orden y de higiene, gocen de algunas
distracciones, y a la vez cultiven sentimientos de simpatía y desinteresada
amistad, que les servirán más tarde para huir del retraimiento y del
egoísmo". Estas declaraciones de Limantour vertidas en las publicaciones
hemerográficas de la época, como El Imparcial o el Diario el Español son
acompañadas por la notificación de que fue el propio secretario quien encargó
al arquitecto Mauricio de María Campos la dirección de las obras de la casa,
utilizando el dinero y los dos terrenos donados por Limantour en la Plaza de la
Concordia y el callejón del Perro, y que contaban con una extensión de 2 mil
metros cuadrados.
El 6 de Julio de 1910
se realizó la ceremonia de colocación de la primera piedra de una construcción
que se terminaría 1 año después. Como acto simbólico, al finalizar la lectura
del acta de la ceremonia, firmada por Limantour, los miembros del patronato,
las comisiones de las escuelas y Guillermo Limantour, hijo del ministro, que en
su tiempo heredaría el mando del patronato, los presentes envolvieron el acta
del día en un ejemplar del periódico El imparcial junto con una colección de
monedas y la colocaron en un cofre de hierro que sepultaron en la cavidad sobre
la que se colocó la primera piedra, tallando sobre ella la inscripción México
julio 6 de 1910.
El 11 de abril de
1980 la Casa Nacional del Estudiante A. C. José Yves Limantour, al encontrarse
dentro de los límites de la zona del Centro Histórico de la Ciudad de México,
declarada entonces Zona de Monumentos Históricos, adquiere este carácter
Intelectuales,
revolucionarios, compositores, poetas y políticos como Carlos Alberto Madrazo
Becerra, ex gobernador de Tabasco; José Vasconcelos, ex rector de la
Universidad Nacional Autónoma de México, ex secretario de Educación Pública y
ex director de la Biblioteca Nacional; Emilio Portes Gil, presidente interino
de la República de 1928 a 1930; el Presidente Miguel Alemán Valdés; los
revolucionarios Ernesto el Che Guevara y Fidel Castro,; el compositor José
Lopez Alavés, quien con la Orquesta de la Casa del Estudiante creo "La
canción mixteca", himno de nuestra alma mater, entre otros personajes
fueron inquilinos de la Casa Nacional del Estudiante.
Mantener la razón
social de la Casa del Estudiante no ha sido fácil, año con año nos esforzamos
por difundir información al respecto de su existencia en diversas partes
del país a través de brigadas tanto en otros estados, como en los exámenes de admisión
y registró en las diferentes Universidades. Así mismo, hemos realizado una
exhaustiva labor de exigencia al interior sobre quienes han agotado su
tiempo límite de estancia, y quienes no aportan a la razón social,
para que salgan del espacio y puedan ingresar todos aquellos que
si necesitan y valoran esta casa.
Todo ello, nos llevó
en el 2006 a expulsar a la familia López Cruz mediante asamblea general, estos
sujetos habían llegado a la Casa como estudiantes en un primer
momento, pero después de 10 años ya habían tomado el espacio
como "modus vivendi" (rentaban el área exterior como
estacionamiento y algunos cuartos como bodegas para mercancía de los ambulantes).
Por otro lado, el
tema sobre el tiempo límite de estancia siempre había sido delicado en la
HCNE, pues algunas personas que tienen carreras
truncas, quienes terminan la carrera, y aquellos que agotan su
tiempo límite de estancia ( lo que dure su carrera más 2 años como máximo,
tomando como punto de partida el año de ingreso a la carrera), faltos
de conciencia, o se niegan a compartir los espacios como habitación, o se
rehúsan a abandonar el espacio para dar paso a que otros más pueden acceder a
él.
Lo anteriormente
citado, generó que el 13 de Noviembre del 2008, se realizara una nueva
asamblea general en donde uno de los puntos a tratar fue: La expulsión de
la HCNE de las personas que no podían acreditar su condición de asociados,
pero en el transcurso de ésta hubo asociados (ahora ex-asociados), que con
la intención de romper la asamblea general, -nuestro órgano máximo-, robaron y
después rompieron las actas de dicha asamblea, por lo cual se
procedió a reinstalar la asamblea general, y decretar la expulsión tanto de
quienes no cumplían con el carácter de asociados, como de aquellos implicados
en el robo de actas, hecho que afecta directamente a la asociación y
a su órgano máximo: La Asamblea General.
El 5 de Enero del
2009, estos sujetos se organizaran con gente externa para evitar su expulsión
del espacio (La información aparece en la sección de noticias de la HCNE).
Actualmente este
problema se ha solucionado, ya que a partir de esa fecha todos los estudiantes
firmaron una carta compromiso tanto de sus actividades a desarrollar al
interior de la Casa como parte de la A.C, así como de la temporalidad de
estancia, tras la cual, los asociados se comprometen a abandonar
voluntariamente el espacio.
La Casa no recibe
actualmente financiamiento alguno del gobierno o empresa privada, por ello
el darle mantenimiento ha sido todo un reto.
El cuidado del
inmueble es responsabilidad de los que en ella habitan, para ello hemos
creado las comisiones pertinentes (las cuales aparecen en la parte de
áreas de trabajo), cada asociado debe responsabilizarse de una.
Para regularnos al
interior, tenemos nuestro propio reglamente interno y estatutos, a los cuales
cada asociado debe acatarse durante su estancia.
El perfil de los
habitantes de la Casa del Estudiante, obedece a todos aquellos de
clase popular que asumimos la responsabilidad histórica del estudiante
consciente que lucha por el derecho del pueblo a la educación, para
tal objeto, resulta imprescindible mantener la razón social de nuestra alma
máter.
Actualmente,
y como parte de nuestro deber ético como estudiantes conscientes de
la HCNE, brindamos diversos talleres y regularizaciones gratuitas a toda la
población.
Por su historia, la
HCNE es Patrimonio del Pueblo de México.
¡Casa Nacional del Estudiante, acercando al Pueblo de México a la educación!
¡Por el derecho del Pueblo de México a acceder a una educación pública, laica, gratuita,
de calidad y crítica!